La parroquia rural Jesús María, situada al noroccidente del cantón Naranjal, en la provincia del Guayas, Ecuador, es un territorio de rica historia y tradición. Ubicada en la región Costa, a una altitud de 230 metros sobre el nivel del mar, Jesús María se encuentra a tan solo 18 kilómetros de la cabecera cantonal de Naranjal y a 45 minutos del puerto principal de Guayaquil. Gracias a su conectividad a través de las vías estatales E25 (Troncal de la Costa) y E582 (Cuenca – Puerto Inca), esta parroquia cuenta con una ubicación estratégica que ha sido clave para su desarrollo económico, social y cultural.
Jesús María fue reconocida oficialmente como parroquia el 13 de diciembre de 1960, marcando un hito en su desarrollo administrativo y territorial tras formar parte del cantón Guayaquil. Cada
22 de noviembre, los habitantes celebran su fundación con festividades llenas de música, colores vibrantes y actividades tradicionales que reflejan la identidad y unidad de su comunidad. Estas celebraciones, heredadas de los primeros pobladores y juntas parroquiales, se mantienen vivas y son parte fundamental del legado cultural.
En 1997, Jesús María también fue erigida como parroquia eclesiástica bajo la advocación de San Antonio de Padua. Cada 13 de junio, los habitantes rinden homenaje a su santo patrono con misas, procesiones y celebraciones que fortalecen el sentido de comunidad y fe entre sus residentes.
Jesús María es rica en recursos hídricos, rodeada de ríos y esteros que desempeñan un papel crucial en su economía y entorno natural. Entre estos destacan el Estero de Piedra, Platanal, San Francisco, Gramalotal y Tixay, que históricamente facilitaron el transporte y la agricultura. En el pasado, la parroquia fungió como un importante puerto de navegación fluvial en el río Cañar, lo que permitió la comercialización de productos agrícolas hacia otras regiones del país. Aunque el transporte fluvial ha disminuido con el tiempo, estos recursos hídricos siguen siendo esenciales para la agricultura y el abastecimiento de agua.
Con una superficie de 107 km² distribuidos en 15 recintos, Jesús María se caracteriza por su vocación agrícola y pecuaria. La parroquia alberga importantes haciendas como Secadal, El Rosario, Bellavista, Magües, La Alegría, Villa Nueva y La Esperanza. Estas propiedades han sido históricamente clave en la producción de cultivos típicos de la región, como mamey, guaba, poma rosa, ají de gallinazo, naranjas, mangos y manzanas.